En la historia del fútbol, la leyenda del Southampton Matt Le Tissier está ampliamente considerado como el mejor lanzador de penaltis de todos los tiempos. Entre 1986 y 2002, lanzó 48 penaltis a lo largo de su carrera, convirtiendo asombrosamente 47 de ellos. Sin embargo, para la superestrella actual Kylian Mbappé, esta mera distancia de 11 metros se está convirtiendo poco a poco en una tortura psicológica.
La sombra del penalti detrás de la primera derrota
En el duelo del pasado viernes contra el Real Betis, el Real Madrid iba perdiendo por un gol cuando el partido entró en el tiempo añadido. Frente al punto de penalti, Mbappé tuvo la oportunidad de igualar para los blancos, pero su disparo fue detenido por el portero rival, Álvaro Valles. El Real Madrid acabó cayendo por 0-1 y sufrió su primera derrota de la temporada.
Esto no es, ni mucho menos, la primera vez que Mbappé falla en un momento decisivo. Los registros estadísticos muestran que, a lo largo de su carrera (sin contar tandas de penaltis), Mbappé ha lanzado 81 penaltis y ha fallado 16, con una tasa de error de hasta el 20%. Desde que llegó al Real Madrid, esa cifra incluso ha subido al 21% (5 fallos en 24 intentos). En contraste, los antiguos referentes del Real Madrid demostraron ser mucho más fiables: Cristiano Ronaldo registró una tasa de fallo de solo el 14% desde el punto de penalti durante su etapa en los blancos, mientras que Sergio Ramos presumía de un registro asombroso de un único error en 23 lanzamientos, lo que supone una tasa de fallo de apenas el 4%.
Curiosamente, el también icono mundial Lionel Messi tampoco presenta un balance impecable en los penaltis: ha convertido 114 de 148, con un porcentaje de acierto del 77%, ligeramente inferior al de Mbappé en su carrera.
Análisis de expertos: ¿por qué fallan los jugadores?

Especialistas en salud mental y psicología deportiva sostienen que lanzar un penalti es mucho más que un duelo de técnica: es una batalla mental de voluntades.
El doctor Josep Antoni Ramos-Quiroga, especialista en psiquiatría y psicología del Hospital Universitari Vall d'Hebron de Barcelona, explica: “Fallar un penalti suele ser una manifestación de que se ha activado el 'sistema de defensa ante la amenaza' del cuerpo. Impulsado por un miedo intenso al fracaso, el subconsciente del jugador busca escapar lo antes posible de ese estado de máxima presión, lo que provoca fallos biomecánicos en la ejecución. Taparse la cara, desplomarse sobre el césped o apartar la mirada tras un error son respuestas psicológicas de manual ante una frustración emocional abrumadora.”
El doctor Antonio Peláez, del Centro CADAPA de Madrid, añade: “La presión sobre quien lanza el penalti procede de múltiples frentes. Si un jugador conserva recuerdos recientes de haber fallado desde los once metros, ese recuerdo negativo perjudica gravemente su concentración. Queda atrapado en un bucle de dudas: '¿Y si vuelvo a fallar?' o '¿Y si el portero adivina el lado correcto?'. Bajo semejante carga psicológica, la experiencia y la templanza mental pesan más que la pura capacidad técnica.”
El peso emocional de una tanda de penaltis puede incluso extenderse a todo un país. Los estudios muestran que el día en que Inglaterra quedó eliminada en la tanda de penaltis del Mundial de 1998, las admisiones hospitalarias por infarto de miocardio en el Reino Unido aumentaron un 25%. Esa mirada social colosal acaba recayendo, en última instancia, sobre la persona que está sola frente al punto de penalti.
La técnica sigue intacta, la clave está en la mentalidad
Desde el punto de vista técnico, la carrera de aproximación y la potencia de golpeo de Mbappé siguen siendo excepcionales. Pero los principales obstáculos a los que se enfrenta son el exhaustivo análisis táctico de los rivales y la carga psicológica que arrastra. Álvaro Valles, portero del Betis, admitió después del partido que había estudiado minuciosamente las costumbres de Mbappé en los penaltis, dejando claro que la parada estuvo lejos de ser pura suerte. Como gran referente del Real Madrid, Mbappé soporta un peso emocional desmedido en los momentos decisivos.
No obstante, el entrenador José Mourinho sigue depositando una confianza total en Mbappé. En la plantilla actual, Vinícius Júnior presenta un porcentaje de acierto inferior al 70%, mientras que Jude Bellingham no cuenta con una amplia experiencia como lanzador habitual de penaltis.
Para Mbappé, la solución quizá pase por volver a lo simple. Como observó en su día el legendario lanzador Matt Le Tissier: “Nunca complicaba las cosas: elegía rápido una esquina y golpeaba lo más fuerte posible con el interior del pie”.




